Todos somos intuitivos y se nos enciende la bombilla

La intuición es una herramienta esencial en la toma de decisiones por lo que a lo largo de la historia científica y empresarial ha jugado un papel importante. Aunque es un recurso comúnmente asociado a las mujeres, hay estudios que demuestran que tanto el sexo masculino como el femenino tienen la misma capacidad de desarrollar su intuición.

Conocemos la intuición coloquialmente como presentimiento, sexto sentido o corazonada, sensaciones que todos hemos experimentado. Sin embargo, a pesar de que no parece la forma más ortodoxa de decidir, no tenemos que verla como un fenómeno paranormal, mágico o esotérico. También la podemos entender como una capacidad de síntesis especial, algo muy necesario cuando tenemos sobreinformación, que nos dificulta aún más decidir.

La intuición simplifica la resolución de problemas. Es la brújula a la que recurrimos en momentos críticos, en los que hay que elegir rápido y no tenemos tiempo para hacerlo de forma racional y sopesada valorando todos los pros y contras. También surge cuando llevamos tiempo buscando solución a alguna cuestión. Es entonces, en el momento más inesperado en el que ni siquiera estamos pensando en el problema, cuando se “enciende la bombilla” y encontramos la respuesta de la forma más simple cual revelación evidente.

La intuición en los negocios y la ciencia

Todos hemos tenido esos momentos cruciales en los que nos hemos tenido que guiar por nuestros presentimientos. Pero para poder ver este fenómeno con algo de distancia y de forma objetiva, conviene observar cómo se desarrolla en ámbitos más generales como son los negocios o la ciencia.

La intuición en el mundo empresarial ha sido más reducida que en el científico. Las escuelas de negocios no han tenido en cuenta esta herramienta por miedo a crear hombres de negocios visionarios y kamikazes. Sin embargo, algunos directivos, como Bill Gates, admiten abiertamente que a menudo la intuición es su recurso para decidir.

En la historia de la ciencia también está presente la intuición. Varios investigadores científicos atribuyen sus descubrimientos a corazonadas. Así, se hizo muy popular la expresión de “¡eureka!” de Arquímedes cuando bañándose hizo su gran descubrimiento del peso específico. Newton contaba cómo descubrió la ley de la gravedad al ver caer una manzana de un árbol. Darwin utilizó la intuición tanto a nivel profesional con su teoría de la evolución, como a nivel personal cuando se casó por segunda vez con su prima Elsa. Por su parte, Einstein no se sorprendió cuando otros colegas confirmaron de forma empírica su teoría de la relatividad que él ya había intuido como cierta.

Las mujeres no son más intuitivas

Queda constatado el papel fundamental de la intuición a lo largo de la historia en la investigación científica. Aunque existe el mito cultural de que las mujeres son más intuitivas que los hombres, hemos podido comprobar que son varones los que adoptando una actitud abierta han descubierto grandes hallazgos para la humanidad. Es una idea preconcebida ligada a la creencia de que la mujer está más conectada al ámbito emocional y el hombre al racional. Precisamente por estas premisas inculcadas puede que en muchos casos sea así, pero no tiene porqué ocurrir de esa forma.

El psicólogo inglés Richard Wiseman de la Universidad de Hertfordshire llevó a cabo en internet un estudio con su test de la sonrisa falsa. En él participaron 15.000 hombres y mujeres a los que se les presentaron parejas de fotografías con sonrisas falsas y reales y tenían que descubrir dónde estaba el engaño. Aunque el 80% de las mujeres se consideraban altamente intuitivas, sólo el 67% consiguió identificar las sonrisas falsas. Por otro lado, sólo el 58% de los hombres se declaró intuitivo y el 76% de ellos sí consiguieron identificar las sonrisas fingidas basándose en la intuición.

Cómo mejorar nuestra intuición

La intuición puede manifestarse de manera peculiar en cada sexo por diversas circunstancias, pero sobre todo depende de cada persona. Nuestra conciencia está acostumbrada a desechar lo que no proceda de la lógica, y no solemos ser conscientes de nuestro propio pensamiento intuitivo. El desarrollo de la intuición es un progreso evolutivo individual, por lo que los resultados son diferentes para cada persona.

Todos tenemos nuestra parte intuitiva. Si nos limitáramos a lo exclusivamente racional seríamos como máquinas, igual que computadoras. Afortunadamente esto no es posible, pues factores tan diversos como el raciocinio, las emociones o la intuición conforman nuestra percepción global. Lo importante es encontrar el equilibrio óptimo entre todos nuestros recursos para acertar más a la hora de decidir.

La cuestión no es quién es más intuitivo, sino quién adopta una actitud abierta y aumenta su sensibilidad con la intención de fomentar la intuición. En internet podemos encontrar algunas ideasejerciciosconsejos y claves para desarrollar nuestro sexto sentido.

En la Fundación Melior creemos que todo lo que nos ayude a ser más felices, como puede ser la toma de decisiones correctas de una forma más fácil y rápida, debemos de valorarlo y tenerlo en cuenta.