La soledad entre la multitud de la era de la comunicación

Alguien siente la soledad cuando no se comunica con otras personas o cuando percibe que sus relaciones sociales no son satisfactorias. Algo paradójico en la era de la comunicación, caracterizada por la gran proliferación de las redes sociales y medios de contacto interpersonales.

Para las personas que se sienten solas, las herramientas tecnológicas no son la solución a su problema, la respuesta se encuentra en ellos mismos. Un factor común en los distintos casos de soledad es la poca socialización, en ocasiones avalada por una deficiente comunicación con los demás.

Las nuevas tecnologías interconectan a las personas, pero al mismo tiempo pueden aislar del entorno social y del mundo real limitando al virtual. También se refleja en internet la necesidad de paliar la soledad y por eso proliferan las páginas y redes de contactos para hacer amigos y encontrar pareja.

Las redes sociales arma de doble filo

Susana Sáez Blanco, psicóloga de la Asociación de Mujeres Nosotras Mismas de Chamberí, explica «en mi práctica profesional he encontrado pacientes que se han beneficiado de las redes sociales y las nuevas tecnologías porque les ha permitido encontrar grupos o individuos afines a sus intereses y han podido compartir experiencias y aumentar sus relaciones sociales».

Pero Sáez puntualiza que «en otros casos, cuando existe algún déficit de autoestima o en habilidades sociales, la persona puede crearse una especie de «mundo virtual». Un medio seguro donde no exponerse al rechazo de los demás, porque le permite mostrar de sí mismo, únicamente lo que considera que será aceptado por los demás. Sin embargo, los sentimientos de soledad se intensifican porque son relaciones carentes de la riqueza que aporta una relación directa con los gestos, la voz o el contacto físico».

Las redes sociales son un medio fácil y accesible para comunicarse con los demás y tener visibilidad, que a la vez permiten mantener la intimidad y reservarla hasta el límite que la persona quiera. Pero estas nuevas tecnologías también requieren un uso adecuado y cuidadoso.

La necesidad de la soledad

William Deresiewicz , escritor, ensayista y crítico literario americano, autor del artículo “El fin de la soledad” afirma que “el gran pavor contemporáneo es el anonimato”, y el mayor deseo es estar conectado y tener visibilidad.

Deresiewicz incide en la ausencia y el temor a la soledad de las nuevas generaciones digitales que están permanentemente interconectadas. «Vivimos exclusivamente en relación con los otros y lo que desaparece de nuestras vidas es la soledad. La tecnología nos arrebata nuestra privacidad e intimidad así como nuestra capacidad para estar solos».

Una visión positiva de la soledad

Tan nocivo es no relacionarse con los demás, como estar constantemente rodeado de personas. Ambas posturas alienan al individuo. Porque aunque el hombre tiende a la socialización y comunicación con los demás, también es importante conectar con el yo profundo.

Si se vive una etapa de soledad, conviene percibirla como algo pasajero y transformarla en un periodo de autoreflexión, conocimiento a fondo y de encuentro con la propia identidad. Encontrar un equilibrio entre los momentos en compañía y los momentos de soledad es fundamental.