La crisis NO es una oportunidad

Desde que comenzó la crisis, muchos expertos en personas (psicólogos, coaches, headhunters…) repiten este mantra: “la crisis es una oportunidad”, una oportunidad para reinventarse, para dar un giro profesional a tu carrera, para dedicarte a aquello que siempre quisiste hacer, etc. A este mantra le acompañan otros como, “somos dueños de nuestra felicidad”, “la felicidad está en cómo encaramos y enfrentamos nuestra realidad”.

La mayoría de los profesionales que repiten estos mensajes lo hacen de una manera interesada, es una manera de vender sus servicios a las personas (terapias, coaching, selección del talento…), de promocionar los libros en que hablan de ello o aparecer como invitados en programas televisivos o radiofónicos. Esto es, por supuesto, lícito, pero creo que es importante señalar que detrás de esos mensajes hay un propósito comercial. Se nos dice implícitamente: “si cuentas con mis servicios o lees mis libros, tu vida mejorará”.

En muchos casos, hay una buena intención en ello. Como coach, me gusta mi labor de acompañar a las personas a enfrentar sus problemas o mejoras profesionales, y considero lícito ganarme la vida con ello, es un trabajo como cualquier otro, pero para mí más gratificante debido al trabajo con las personas. Y considero que hay muchos profesionales con propósitos loables.

Pero creo que estos mantras tienen un lado perverso. Y es que para muchas personas de este país la crisis no es una oportunidad. Para las personas con muy pocos recursos económicos, escasa formación o edad avanzada que se les tiende a dejar fuera del mercado laboral, la crisis está suponiendo una exclusión de la sociedad, una exclusión del trabajo y de los servicios asistenciales a los que pueden acceder y lo más alejado a unas oportunidades que una sociedad les debería ofrecer.

Luis Conde, el nuevo y mediático jefe de Esperanza Aguirre, decía recientemente en una entrevista: “El optimismo, ¡qué importante es! La gente optimista rinde entre un 65% y un 100% más de la que no lo es. (…) El 80% del éxito viene de la forma que tienes tú de ver la vida y el 10-15% del conocimiento”. Así, el optimismo deviene una característica esencial de nuestro éxito, por lo que implícitamente se nos dice “si os va mal es porque no sois suficientemente optimistas o no encaráis la vida de la manera adecuada”. En el fondo sois culpables (en gran parte) de lo que os pasa. Es solo un ejemplo del tipo de discurso que comento, y creo que puede resultar lacerante para personas que llevan varios años en paro, no tienen prestaciones y el mercado laboral no les ofrece un trabajo (ni digno ni indigno), así como para los jóvenes que se ven obligados a emigrar, las personas afectadas por los desahucios, etc. Creo que todas estas personas merecen que los profesionales que trabajamos con las personas tengamos cuidado con las palabras y mensajes que emitimos.

La crisis podrá tener algunas consecuencias positivas, pero lo cierto es que no resulta una oportunidad para la mayoría de las personas de este país, todo lo contrario, es un período en que las oportunidades para progresar se han reducido enormemente, excepto para unos pocos, que siempre las han tenido y las tendrán, y ahora también.