El homeschooling crece en España y busca la legalidad

Unas 2.000 familias españolas y 4.000 alumnos practican el creciente fenómeno de la educación en casa al amparo de un vacío jurídico. La Asociación por la Libre Educación(ALE) mantiene la esperanza de una normalización en la sociedad, la legalización con la modificación de la LOE y la equiparación a los países de nuestro entorno.

El homeschooling, nombre con el que la educación en casa es conocida internacionalmente, es una opción en la que se asume el aprendizaje en el contexto familiar. Este modelo educativo es aún algo desconocido. Está recogido en las legislaciones de otros países como: Portugal, Francia, Inglaterra, Irlanda, Bélgica o Dinamarca entre otros. En España no existe una prohibición expresa, pero tampoco cuenta con reconocimiento legal. Tiene especial relevancia en los Estados Unidos donde según datos de la Oficina del Censo, más del 3% de sus alumnos son escolarizados en familia.

Esta opción educativa no viene a sustituir a los colegios ni escuelas públicas y privadas, pues con el modelo de organización de la sociedad actual, es imposible prescindir de ellos. Se trata de permitir que las familias, que pueden y quieren escapar un poco de esos ritmos ajetreados, tengan la posibilidad de optar por una manera de educar a sus hijos que les permita un mayor contacto familiar.

Lo que no es el homeschooling

Hay mucha leyenda negra y miedos infundados alrededor de lo que es la educación en casa y puede que para aclarar mejor de qué se trata, en lugar de explicar en qué consiste, haya que desmentir lo que no es. Una de las primeras falsas creencias es que las familias homeschoolers son raras, extremistas o radicales. Precisamente el autor de la tesis doctoral homeschooling en España, el Catedrático de instituto y profesor asociado de la Universidad de Oviedo Carlos Cabo, revela en su estudio que las familias que se decantan por esta fórmula son muy normales.

El segundo engaño es pensar que se trata de algo cómodo puesto que no está sujeto a horarios escolares. Pero las dos grandes falacias del homeschooling son que los niños están siempre en casa y no socializan. Y este modelo educativo no significa reducir el aprendizaje a las cuatro paredes de una vivienda, ya que las familias homeschoolers se juntan con otras para hacer excursiones, visitar museos, exponer trabajos realizados por los niños, o pasar juntos tiempo de ocio.

Los hijos educados en casa, también acuden a clases extraescolares de música, deporte o idiomas, según sus preferencias, donde se juntan con niños escolarizados. Además salen al parque y tienen vecinos, hermanos o primos. Ocasionalmente surgen actividades entre niños homeschoolers de distintas comunidades, y al menos una vez al año, se organiza un encuentro nacional donde muchas familias que se conocen virtualmente pueden conocerse físicamente.

Pero el mayor miedo de todos es el de que los niños no aprendan. Sergio Saavedra, jurista de profesión, padre de familia homeschooler y portavoz de la Asociación por la Libre Educación, ante la pregunta de un posible retraso de aprendizaje en los niños homeschoolers, afirma que lo que ocurre es todo lo contrario. Saavedra dice «yo he visto muchísimos padres que cuando se han preocupado de verdad de la educación de sus hijos en las etapas tempranas, en el momento de acceder a la educación primaria, han visto que el niño tendría que retrasarse en conocimientos».

La ventaja esencial del Homeschooling frente a la escolarización, es que los niños aprenden en función de sus ritmos y su apetencia. Los homeschoolers pueden estudiar una materia que les gusta mucho y profundizar en ella sin tener que estar anclados a que eso no son contenidos previstos para la etapa. Es por estudiar de acuerdo a sus intereses, por proyectos y con una gran motivación, que el aprendizaje no les demanda una gran fuerza de voluntad, sino que supone un disfrute para ellos.

Lo bueno es que, gracias a las nuevas tecnologías, el acceso a los materiales de trabajo es más fácil. En internet el material es infinito, se encuentran desde todo tipo de regletas para ayudar en los cálculos, en el álgebra y en operaciones complejas matemáticas de una manera totalmente imaginativa, hasta todos los materiales de historia que se pueda imaginar: juegos, aplicaciones para smartphones, tablets, etc.

¿Pueden todos los padres enseñar a sus hijos?

En España el homeschooling no está oficialmente reconocido. No existe un censo oficial de familias que lo practican, ni certificación, ni se controla la capacitación de los padres. Bajo el punto de vista de Saavedra, «todos los padres están capacitados. Lo que hace falta es voluntad y ganas de hacerlo».

En la Asociación por la Libre Educación afirman que los padres realizan una labor paralela al aprendizaje de sus hijos, formarse en formar. Además, con las nuevas tecnologías, la información está al alcance de todos. En ALE puntualizan que si algún tema concreto, o materia, se escapa a los conocimientos de los padres, pueden investigar con el hijo y descubrirlo juntos o bien pueden buscar un amigo, o familiar que conozca el tema, o incluso contratar un profesor particular como hacen muchos padres que llevan a sus hijos al colegio ordinario y después de las clases, complementan con academias de repaso.

A nivel internacional, en Irlanda y en la mayor parte de los Estados Unidos no se pone en duda en ningún momento la capacidad de los padres para hacerlo. Son los propios padres los que cuando llega a niveles que los hijos les van pidiendo y que ellos no alcanzan los que buscan ayuda. En países como Portugal se exige que los padres hayan superado un nivel más que el que los hijos están estudiando. En algunos países se pide un certificado de aptitud pedagógica y en otros una carrera universitaria. Se trata de un aspecto muy variable.

Legalizar el homeschooling en España

La educación en casa es una realidad adoptada en muchos países en los últimos diez años. Normalmente suele partirse de un sistema más regulado y luego se van dando más márgenes de libertad hasta llegar a sistemas como el canadiense o el de los Estados Unidos. En estos países, las universidades abren plazas especiales para homeschoolers y se ven fórmulas de cooperación para que participen de ciertas actividades del colegio y al revés.

Saavedra lo tiene muy claro, «La situación en España va a cambiar. Yo estoy seguro de que cuando mis hijos hablen de que estudiaron en casa la gente no les mirará con cara rara». Desde la Asociación por la Libre Educación piden la modificación del artículo 68 de la actual Ley Orgánica de la Educación en España de 2006. Este artículo regula que para acceder al título de Educación Secundaria por libre, el final de la educación básica obligatoria, hace falta haber cumplido 18 años. Mientras que un niño que ha estado escolarizado en un centro educativo obtiene ese título a los 16 años.

Las familias que hacen homeschooling en España lo quieren practicar de una manera absolutamente abierta y sin ningún tipo de clandestinidad. Sin embargo como apunta la doctora Madalen Goiria, profesora titular de Derecho Civil de la Universidad del País Vasco, en su tesis, «se tiende a confundir con una situación de “abandono familiar” o de “absentismo escolar” y nada más lejos de la realidad».

Algo parecido ocurrió con la educación laica o la educación a distancia en la universidad,  que eran realidades que parecían imposibles y ya se ha visto que no pasa nada por admitir otros modelos que funcionan en todo el mundo. Es una cuestión de no tener miedo, de ver cuáles son las posibles carencias y suplirlas.

Actualmente muchos expertos se han inclinado hacia la defensa del homeschooling como una opción educativa válida. Entre ellos, el presidente del Consejo Escolar del Estado, Francisco López Rupérez durante el III Congreso Nacional sobre Educación en Familia. Esto aporta un rayo de esperanza a la Asociación por la Libre Educación que nació en 2002 con el objetivo, entre otros, de servir de canal de comunicación entre las administraciones públicas y las familias que practican la escuela en casa.