Biomímesis: cómo la naturaleza soluciona nuestros problemas

La naturaleza ha sido desde siempre una permanente  fuente de inspiración para el ser humano. Científicos, investigadores o artistas han basado sus creaciones en ella. ¿Conocemos realmente todas las posibilidades que nos ofrece nuestro entorno natural?

De bio, vida y mímesis, imitar, la biomímesis, es la disciplina científica que estudia a la naturaleza como fuente de inspiración. Tiene como objetivo desarrollar nuevas tecnologías sostenibles que nos faciliten la vida respetando el ecosistema.  No se trata simplemente de copiar a la naturaleza. Se trata de hacerlo como ella: sin generar residuos, de forma fácil y ahorrando energía.

La naturaleza nos saca ventaja

En la naturaleza la basura no existe y sólo gasta la energía que necesita. Todo se aprovecha, de manera que los residuos de unos seres son el sustento de otros. Por ejemplo cuando una hoja deja de cumplir su función de la fotosíntesis, cae al suelo y se convierte en sustancia nutritiva para otros seres vivos.

Janine Benyus, una de las pioneras y fundadoras del Instituto de Biomímesis en E.E.U.U, lo deja muy claro: “todos los problemas que intentamos resolver ya han sido resueltos por la naturaleza durante millones de años de evolución”.

En contraposición está nuestra economía industrial capitalista, que en muchas ocasiones en vez de solucionar los problemas, crea otros nuevos:

Producimos gran cantidad de residuos. Por ejemplo el sector industrial español generó 40,2 millones de toneladas de residuos durante el año 2009, según el Instituto Nacional de Estadística.

Contaminamos en exceso, no sólo perjudicando a la Tierra, sino a nosotros mismos. Según un informe de la Fundación Ecología y Desarrollo, cerca de 16.000 personas mueren cada año en España, 300.000 en Europa, a causa de la contaminación.

Y por supuesto debido a nuestro estilo de vida, despilfarramos gran cantidad de energía. ¿Acaso pensamos que los recursos fósiles, petróleo, carbón y gas natural son ilimitados?

Jorge Riechmann, profesor de filosofía moral, expone la necesidad de avanzar hacia una economía más sustentable. Consumir en función de los ciclos naturales, minimizar el transporte y aumentar la autosuficiencia local, a través de una  autolimitación de las sociedades humanas y una reconstrucción de la tecnosfera de acuerdo con los principios de la biomímesis.

La flor de loto o el Shinkansen

Hay cientos de ejemplos de cómo la biomímesis ha cambiado nuestro mundo. Para el diseño del tren bala japonés, conocido como shinkansen,  se utilizó la forma del pico del martín pescador y las formas estriadas de las plumas de los búhos para amortiguar el ruido, e incrementar así la velocidad con un menor gasto energético. Hay pinturas para edificios, inspiradas en la flor de loto, que repelen el agua haciendo que las gotas limpien la superficie a su paso. Edificios eficientes energéticamente inspirados por la refrigeración natural de los nidos de las termitas.

Pero no sólo lo científicos pueden aportar soluciones a través de la biomímesis. Desde 2008 existe una base de datos, AskNature, similar a una red social, donde cualquiera puede dejar constancia de lo que observa en la naturaleza y sugerir aplicaciones inspiradas en su indagación. ¿Te atreves?

Como bien afirmó el biólogo alemán Frederic Vester: “la naturaleza es la única empresa que nunca ha quebrado en 4.000 millones de años”. Por lo tanto, tal y como están las cosas, no vendría mal ir cambiando al sistema natural. ¿Acaso millones de años de evolución no son suficientes?