Resultados campaña solidaria No sin mis libros de texto 2015

Un año más damos por finalizada nuestra campaña solidaria No sin mis libros de texto. En primer lugar queremos dar las gracias a todas las personas, colegios  y empresas que solidariamente han colaborado con nosotros.

Qué desastre!. Desde que me han dado la lista de libros en el colegio no pego ojo. Me iban a prestar los libros pero este año ya no sirven. ¡Cómo voy a comprar todo lo que me piden si no llego a final de mes!. Estas son algunas de las frases más repetidas por los padres cuando comienza el curso escolar. La vuelta al cole supone para muchas familias un esfuerzo mayúsculo. En plena crisis, no es de extrañar que algunas ni tan siquiera lo puedan asumir. En muchos casos, tener un trabajo no es garantía de poder comprar holgadamente todo lo que los niños y niñas necesitan para estudiar. Los sueldos son cada vez más precarios y después de hacer frente a los gastos básicos del día a día, desembolsar más de 350 euros por hijo en libros, es un auténtico atraco.

Esto sin contar el material escolar que los padres tienen que comprar a sus hijos los primeros días de clase: 10 gomas de borrar, 4 sacapuntas, 12 lápices y un largo etcétera de todo tipo de utensilios para el estudio que supone un gasto extra de más de 80 euros.

Pero aparte de todas las dificultades características de esta época del año, no podemos olvidar que la entrada en vigor de la LOMCE o “Ley Wert”  ha empeorado aún más las cosas. Este año han sido 6 los cursos que estrenan libros de texto por la aplicación de esta nueva normativa: 2º, 4º y 6º de primaria, 1º y 3º de la ESO y 1º de Bachillerato. Por lo tanto los libros del año pasado no valen. Los bancos de libros de texto, un recurso que muchas ONG, asociaciones o colegios crean para ayudar a estas familias,  quedan inservibles.  Con este panorama es normal preguntarse ¿realmente está justificado este cambio de libros?  Hemos podido comprobar que el temario de muchos de estos “nuevos” libros es prácticamente igual que la edición anterior.

Este año hemos ayudado a 289 familias y entregado 780 libros. Muchas de las  familias que han  venido a la Fundación y que nos solicitaban libros de los cursos que han cambiado, se han ido con la manos vacías, muy a nuestro pesar. Aunque gracias a todas las donaciones de material escolar que hemos recibido de empresas y particulares, hemos cubierto una parte del material escolar que necesitaban.

Si la enseñanza es gratuita ¿por qué a estas familias, la mayoría en paro, cobrando sueldos precarios o a veces sin ningún tipo de ayuda se les exige semejante desembolso económico?  Y si los objetivos de esta nueva ley, entre otros, son: «[…]reducir la tasa de abandono temprano de la educación, mejorar los resultados educativos …, mejorar la empleabilidad, y estimular el espíritu emprendedor de los estudiantes”, ¿Cómo los van a conseguir? ¿Pensando más en los intereses de las editoriales que en los de las familias?  No es de extrañar que para todas aquellas familias, que aún no han podido conseguir los libros para sus hijos e hijas, la gratuidad de la educación suene a broma.