Movimiento anti violación en la India: una demanda social de cambio

En diciembre de 2012 tuvimos conocimiento a través de la denuncia de los medios de comunicación de la violación y posterior muerte a causa de esta, de una joven estudiante india en Nueva Delhi. Desde entonces la prensa ha informado en varias ocasiones nuevos casos de violencia machista en el país. De hecho, un informe del Centro Asiático para los Derechos Humanos, alerta de que el número de casos de abusos contra mujeres registrados entre 2001 y 2011 en India se cifró en 48.338 con un incremento anual del 336% de media. Ahora bien, ante esta realidad, queremos plantearnos ¿Qué papel están jugando los medios de comunicación al hacerse eco de este problema social?

A menudo desde las organizaciones que trabajamos en el territorio vemos con preocupación como suele darse un trato a esta información con grandes dosis de paternalismo y con una cierta tendencia a enjuiciar al conjunto de la sociedad india. Una sociedad tan compleja que requiere un profundo conocimiento de la misma para poder realizar un análisis del que extraer conclusiones válidas.

En ningún caso, queremos dar a entender que no es positivo tener conocimiento de estas vulneraciones y violaciones sistemáticas. Al contrario, denunciar es el primer paso para combatir un problema social. Pero sí que creemos necesario ofrecer una radiografía completa de la situación.

Así pues, es importantísimo destacar que desde el mes de diciembre de 2012 en la India han resurgido con fuerza movimientos ciudadanos que exigen que estos casos no queden impunes. Se exige que no sean normalizados, que las respuestas judiciales sean acordes con su gravedad y sean efectivas. Así cómo también una revisión de los casos de corrupción policial que ayudan a que estos no lleguen ante el juez.

La asociación feminista india Apne Aap denuncia que los casos de violación tardan entre seis y ocho años en llegar a los tribunales y que hay 90.000 pendientes de juicio. Según datos de la asociación, sólo el 4% de los casos acaban en condena. De hecho, el mismo juez que condenó a los violadores de la joven de Nueva Delhi, presionado por la opinión pública, había absuelto a los acusados en los 32 casos anteriores que había juzgado.

Como respuesta a esta misma presión social, se llevó a cabo una reforma legal, que entró en vigor en marzo 2013, para acabar con la impunidad existente. Aún así, la misma ONU ha criticado que se perdiera esta oportunidad para implementar todos los avances que recomendaba el Informe Verma.

Así pues, la reforma legal no criminaliza la violación dentro del matrimonio, ni revisa la actuación de las fuerzas de seguridad. En cambio, contiene avances como el aumento de la pena máxima por violación de 7 a 20 años de cárcel. También ha ampliado la definición de violación, que antes consideraba sólo la penetración. E incluye un procedimiento para registrar las violaciones, protocolos que hay que seguir por parte de médicos y policía, que pueden ser condenados si no los aplican adecuadamente y llegan los casos a disposición judicial o lo hacen de manera incompleta. Y por último, pasan a ser considerados víctimas de violación también hombres, homosexuales y transexuales.

A partir de aquí, es clave recalcar, y en este papel los medios de comunicación son fundamentales que hay un cambio de mentalidad en la sociedad india que se indigna ante la violencia machista y exige soluciones. Y es que, aunque imprescindible, la reforma legal por sí misma no es suficiente. Hay que implementarla y sobre todo hay que continuar con una potente campaña de pedagogía social que insista en la igualdad de género, y que forme a la ciudadanía sobre sus derechos y como reclamarlos.

Esta visión transversal de género, enmarca el desarrollo de los proyectos de Sonrisas de Bombay. De hecho el trabajo con las comunidades pone de manifiesto el papel de  la mujer como motor de cambio social. Proyectos que tienen como protagonista a las mujeres, como es el caso del de formación ocupacional SEED, les dan herramientas para redefinir su papel en la sociedad india. Pero insistimos, es en el trabajo diario con el conjunto de las comunidades donde son punta de lanza para avanzar en la igualdad de derechos efectiva, de oportunidades y los cambios de mentalidad que permitan construir un modelo de sociedad sin lugar para la violencia machista.

Se está avanzando pero terribles casos como el ocurrido recientemente en Uttar Pradesh, muestran que la India está en el camino, que hay una demanda social de cambio, pero que el proceso requiere tiempo y un consenso social y político que avance y no dé ni un paso atrás a favor de la impunidad.

Isabel Martinez Luna
Responsable de Comunicación de Sonrisas de Bombay