Los abuelos, siempre los abuelos

En sólo unos años hemos pasado en España de los “abuelos canguros”, que cuidaban a los nietos mientras los padres trabajaban, a los llamados “yayoflautas”, que realizan acciones de protesta, hastiados del deterioro de la situación económica actual, que cercena las oportunidades de sus familiares más jóvenes. En muchos hogares, la pensión de los abuelos se ha convertido en fundamental para mantener a la familia, de hecho en algunos casos es la única fuente de ingresos familiar.

Este protagonismo de los abuelos en nuestra vida social no es un hecho extraordinario, los antropólogos ponen de relevancia el importante papel que jugaban los abuelos en las sociedades de nuestros ancestros. Por ejemplo, los bebés humanos son muy impotentes físicamente en sus primeros meses de vida debido a que la evolución de la locomoción bípeda comportó el estrechamiento de la pelvis y con ella del canal del parto, que limita el tamaño de los bebés al nacer, especialmente su volumen craneal, provocando que los niños nazcan más prematuros que los análogos de otras especies de primates. Así pues, el cuidado de los bebés es una tarea costosa y larga, e implica fuertes restricciones sobre las actividades de sus madres fundamentalmente. En las sociedades de nuestros antepasados (hace más de un millón de años), para cazar los grandes animales que proporcionaban carne a la dieta, parece ser que las hembras tenían que ayudar a los machos, por lo que eran las abuelas las que cuidaban a los bebés durante esas actividades de caza.

Este es sólo un ejemplo de la importancia ancestral de los familiares de más edad en las sociedades humanas, por no hablar del enorme peso que tienen en muchas de ellas, donde ostentan los cargos de máximo poder (véase las tribus indias de América del Norte, etc.) En las sociedades occidentales, generalmente son las personas de mediana edad las que ostentan el poder (familiar, empresarial, político, etc.), pero dado el envejecimiento progresivo de la población, parece lógico suponer que el protagonismo de este sector de edad aumentará con el tiempo.

En esta sociedad del conocimiento, una pregunta que me viene a la cabeza es cómo podríamos gestionar y aprovechar todo el conocimiento de las personas mayores que, como los recuerdos del replicante de Blade Runner, se pierde como lágrimas en la lluvia. Afortunadamente, parece ser que poco a poco las personas mayores se van incorporando a las redes sociales (1 de cada 7 abuelos está en Facebook) y es de esperar que a medida que se vayan inventando y comercializando interfaces más sencillas, las personas mayores tendrán más facilidad para acceder a los contenidos y herramientas de interacción social que ofrece la web.  ¿Serán los abuelos los protagonistas de una hipotética web 5.0? No sé lo que nos deparará el futuro. Yo sólo tengo un abuelo, que hace poco cumplió 99 años, pero me gustaría que el año que viene, cuando esté soplando las velas de los 100, al menos pueda pensar que está viviendo en un mundo mejor.

Enrique Gónzalez de COACH4U.es