La violencia contra la mujer es omnipresente

La violencia contra la mujer se desarrolla principalmente en el ámbito privado, lejos de los ojos indiscretos del resto. Sin embargo, hay una violencia social y laboral que se expone como en un escaparate a la luz de todos y que favorece que se perpetúen los modelos de agresividad y menosprecio de las mujeres del ámbito público al privado. Esto ocurre en todos los entornos como el internacional, nacional y local así como a todos los niveles, ni tan siquiera el entorno deportivo se salva. Así desde esos espacios públicos llega hasta la intimidad de los hogares en la que muchas veces se manifiesta de forma impune. Contra la oscuridad de esta lacra social, la ONU quiere pintar el mundo de naranja con su campaña “Únete para poner fin a la violencia contra las mujeres”.

En la intimidad del hogar, donde las mujeres nos refugiamos, ahí es donde acecha el maltrato y la violencia de género, en el lugar en el que está oculto a ojos de la sociedad. Así que de algún modo resulta paradójico que la concienciación contra la violencia de género se deba abordar desde la educación en casa. El objetivo es que el mensaje cale en las nuevas generaciones y que se cambie el modelo social desde los hogares.

Sin embargo, el modelo de cambio social debe ir en ambas direcciones, tanto del hogar a la sociedad y vida pública como a la inversa y en esa doble vía de circulación hay un carril atascado. En concreto la vía pública. Una vía pública que constantemente nos está abofeteando la cara a todas las mujeres, pues se está creando una violencia extrema contra la mujer que no es la física ni la psíquica del ámbito doméstico, sino que es una violencia socio-laboral muchísimo más sutil pero muy dañina. Una violencia que no deja marcas visibles pero cuyos golpes igualmente dañan.

La mujer sufre violencia física, psíquica y también sociolaboral

Últimamente son muchas las noticias que conocemos que revelan la falta de pudor y de escrúpulos de las grandes compañías, así como de personas relevantes que muestran una actitud misógina y de menosprecio y degradación de la mujer al cuestionar su valía en el ámbito público y laboral. Y es que a las mujeres se nos agrede de demasiados modos, no solo a palos.

Esta problemática no es algo de una determinada cultura, ciudad o país. Es algo que por desgracia está ocurriendo en mayor o menor medida en todos los lugares y ámbitos y a todos los niveles de los que tenemos lamentables ejemplos. Así en el entorno internacional grandes compañías como Facebook y Apple parecen pensar que las mujeres son menos válidas al ser madres y es por ello que insta a sus empleadas a la congelación de óvulos para que releguen esa maternidad que parece invalidarnos y pase así de ser una decisión personal y de pareja a ser una decisión de empresa.

Por su parte la ministra de Salud Pública de Bélgica, Maggie De Block, ha sido duramente criticada y cuestionada por su aspecto físico de sobrepeso como inválida para asumir la cartera que se le había encomendado. A pesar de contar con una carrera brillante eso no ha sido suficiente, aún cuando hay cientos de ejemplos masculinos que en circunstancias muy similares nunca han sido cuestionados por esa razón. Y es que se nos mide con doble rasero.

En el ámbito nacional, son aún más hirientes las declaraciones de Mónica Oriol al venir de otra mujer, y es que la la presidenta del Círculo de Empresarios Españoles declaró preferir no contratar mujeres y aún cuando parece haberse retractado, el daño está hecho. La puntilla la pone un caso local relacionado con el empleo público, el único reducto en el que parecía que una mujer no tenía que preocuparse por ver peligrar su puesto de trabajo y sufrir esa violencia social y laboral. Pero se nos cae un mito y queda demostrado que ni tan siquiera ahí estamos a salvo, cuando un concejal del madrileño distrito de hortaleza intenta, afortunadamente sin éxito, destituir a una funcionaria por querer conciliar.

El mundo deportivo tampoco se salva y a Gala León su condición de mujer le ha originado un aluvión de críticas, antes incluso de tener la oportunidad de demostrar su preparación para asumir la capitanía del equipo masculino de la selección española de tenis.

Contra la oscuridad de la violencia la ONU pinta el mundo de naranja

Estos lamentables sucesos destapan esa cultura misógina que se vive en el ambiente público y laboral y que no deja de ser una gran agresión contra la mujer. Pues la actitud en la que se menosprecia a la mujer en el ámbito público, llega a validar y favorecer de alguna forma otro tipo de degradaciones relegadas al ámbito privado. Así, el modelo nocivo de desprecio hacia la mujer llega a la intimidad de cada hogar y se perpetúa y legitima gracias a esos casos públicos que apoyan de forma implícita y quiero pensar que inconsciente también, cualquier tipo de violencia contra la mujer.

Por su parte, las redes sociales y la presión mediática facilitan la denuncia de estos casos, más habituales incluso de lo que nos imaginamos, muchas veces acentuados por el ambiente de crisis que vivimos. Gracias a que la información está más disponible para todos, ahora tenemos más constancia de estos sucesos y abusos contra las mujeres, lo que favorece que no pasen desapercibidos.

Desde la ONU se ha creado la campaña 16 días de activismo contra la violencia de género que empieza el 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, hasta el 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos. Una de las iniciativas, con las que se pretende dar gran visibilidad a esta reivindicación es la de “Pinta tu barrio de Naranja”, que quiere llevar este color a todos los ámbitos y lugares y luchar así contra la omnipresencia de la violencia.

Pero el color naranja no se quiere limitar al 25 de noviembre y La campaña “ÚNETE para poner fin a la violencia contra las mujeres” ha proclamado el 25 de cada mes Día Naranja. Días en los que se nos invita a llevar alguna prenda de ese color para resaltar el llamamiento a erradicar la violencia contra la mujer sin reservas, equívocos o demora, así que busca en tu armario algo naranja que ponerte y ¡únete a esta iniciativa!.