La tortura, otro mal del siglo XXI

La lucha por la justicia es un arma de doble filo. En 2011 millones de personas dieron un giro a la historia de sus países y decidieron manifestarse por lo que creían que era justo. La respuesta de los gobernantes fue, en muchos casos, la más inhumana: la tortura sigue siendo una realidad demasiado dolorosa en el siglo XXI.

2011 fue el año de la calle. Un número sin precedentes de hombres y de mujeres salió a exigir democracia, libertad y justicia. En todo el planeta. Ésta es la primera nota destacada por la ONG Amnistía Internacional en su recién publicado informe anual sobre El Estado de los Derechos Humanos en el Mundo.

Tal y como apuntan desde esta organización, los levantamientos en Túnez y Egipto a comienzos de año desencadenaron protestas en toda la región. El efecto mariposa provocó que, finalmente, todo el mundo se viera contagiado: Moscú, Londres y Atenas en Europa, Dakar y Kampala en África, Nueva York, La Paz y Cuernavaca en América, y Phnom Penh y Tokio en Asia.

Sin embargo, la historia también tiene una cara amarga. A la iniciativa popular siguió el desprecio o, en el mejor de los casos, la indiferencia por parte de los gobiernos. Tal y como apuntan en Amnistía Internacional, al menos en 101 países del mundo se practicaron torturas y malos tratos. Gran parte de las víctimas habían participado en manifestaciones contra el Gobierno. “Medio millón de personas sigue muriendo al año a causa de la violencia armada, y millones más resultan heridas, son reprimidas con brutalidad, sufren violaciones o se ven obligadas a abandonar su hogar”, explican en la ONG.

Un par de ejemplos

Siria. Amistía publicó en marzo el informe Quise morir: los supervivientes de la tortura en Siria hablan. En él quedaban documentados 31 tipos de tortura sistemática.

Y Libia. En enero de este año, la agencia humanitaria Médicos Sin Fronteras suspendió su trabajo en centros de detención de Misrata debido a que sus integrantes eran llamados para atender a detenidos en medio de horribles sesiones de tortura. ¿La razón?: “Nos traen a pacientes en medio de interrogatorios para recibir atención médica, para poder ser sometidos a más interrogatorios”, explicó en un comunicado Christopher Stokes, director general de la organización. «No se han tomado medidas», dijo.

El ministro de Exteriores de Libia, Ashour bin Jayal, rechazó el informe de Médicos Sin Fronteras, argumentando que el Consejo Nacional de Transición se había comprometido a romper con las prácticas del régimen de Muamar Gadafi.

Son más de 100

El caso libio es, quizá, una de las puntas visibles de este vergonzoso y terrible iceberg que congela la sangre. En el apartado de Libia, el informe de Amnistía describe lo siguiente: “Las personas detenidas y recluidas por las fuerzas de Gadafi sufrían tortura o malos tratos, especialmente en el momento de la captura y durante los interrogatorios iniciales. Las golpeaban con cinturones, látigos, alambres metálicos y mangueras de goma; las suspendían en posturas forzadas durante periodos prolongados, y les negaban tratamiento médico incluso para heridas sufridas a consecuencia de la tortura o de disparos…”.

Y así, como apuntábamos arriba, hasta 101 países. Todos ellos pueden ser consultados uno por uno en la web de Amnistía que, como buena noticia, resalta la tendencia mundial hacia la abolición de la pena de muerte en 2011.