La nueva arquitectura es solidaria, sostenible y ciudadana

El prestigioso premio Pritzker, conocido como el Premio Nobel de la arquitectura, ha sido otorgado en 2014 al «único arquitecto en el mundo que hace edificios de papel», tal y como se define Shigeru Ban a sí mismo . El desarrollo de una arquitectura sostenible requiere de un ejercicio de responsabilidad conjunta de arquitectos, usuarios e instituciones. En España hemos pasado de la burbuja inmobiliaria no sostenible e insolidaria, de la que aún se sufren las consecuencias, a una arquitectura social y ciudadana.

Al japonés Shigeru Ban, autor de una arquitectura solidaria, humanitaria y sostenible, le llaman el arquitecto de los pobres. Además de ser el creador de obras tan emblemáticas como el Centro Pompidou de Metz o la triangular y colorida catedral de Nueva Zelanda, ha puesto su talento al servicio de causas humanitarias.

Para Ban, su edificio tiene que ser reutilizable o reciclable, siguiendo la norma de las tres erres, de reducir, reutilizar y reciclar para aprovechar al máximo los recursos. Así pues, ha hecho casas y tiendas de papel, tubos de cartón y materiales reciclables, en Turquía, India y Fukushima, para los afectados por los terremotos de Haití y de Kobe y para los campos de refugiados de la ONU en Ruanda. Además lo hace con materiales no convencionales como el bambú, la tela, el papel reciclado o materiales compuestos de fibra y plástico.

Diez principios de la arquitectura sostenible o eco-arquitectura

La aplicación de principios de arquitectura sostenible es responsabilidad tanto de los usuarios de las viviendas, como de los profesionales responsables de su ejecución y las instituciones que regulan la correspondiente normativa.

1. Tamaño justo: Una mansión requiere de muchos recursos para mantenerse y ser confortable, por lo que una casa debe tener un tamaño adecuado a sus ocupantes y sus actividades.

2. Un buen emplazamiento: Si se construye una casa aislada en la naturaleza aumenta el consumo de energía requerida para el transporte con sus correspondientes emisiones de gases de efecto invernadero. Debe buscarse una localización urbana o suburbana cercana a vías de comunicación.

3. Climatización eficiente: Es uno de los puntos básicos, pues es lo que más energía consume en los edificios.

4. Producción de energías alternativas: El uso de dispositivos como paneles fotovoltaicos o generadores eólicos, ayudan a proporcionar electricidad sustentable para cualquier uso.

5. Eficiencia energética: Hay que ser cuidadoso en el uso de la electricidad pues es limitada, así que conviene poner en práctica todos los consejos para mejorar la eficiencia energética en el hogar.

6. Conservación del agua: El agua es un bien muy preciado y en ocasiones muy escaso también, así que métodos como la captura de agua de lluvia pueden ser muy eficaces.

7. Uso de materiales locales: Tienden a ser menos procesados por la industria y no se quema mucho combustible fósil para su transporte.

8. Uso de materiales naturales: Así la contaminación derivada de la fabricación de materiales industriales se elimina, además de que no afectan negativamente a la salud.

9. Uso de materiales reciclados: Reciclar materiales ayuda a no promover la creación de nuevos con su correspondiente coste industrial y medioambiental.

10. Construir para que perdure: Una casa bien hecha puede durar siglos y así se evita el desgaste ecológico que supone cada nueva construcción.

En España, de la burbuja inmobiliaria a la arquitectura colectiva

El trailer de la película documental “Casas para Todos. Gente sin casa, casas sin gente” muestra cómo el modelo de construcción pre-crisis no era nada sostenible ni tampoco solidario. Políticas de crédito permisivas y una promoción exagerada de la demanda, llevaron a la construcción compulsiva de viviendas, especialmente segundas residencias. Aún hoy quedan patentes los efectos que el director de la película Gereon Wetzel muestra en su retrato de la España post burbuja inmobiliaria.

Un universo lleno de absurdidad. Un guardia que vigila 30.000 pisos vacíos, ovejas que se pasean entre urbanizaciones a medio construir, una autoescuela que ahorra combustible conduciendo por las calles abandonadas de una ciudad fantasma. Casas sin gente, mientras que lamentablemente hay gente sin casa.

Frente a este despropósito arquitectónico y urbanístico, surgen iniciativas como la del arquitecto Santiago Cirugeda. El campo de acción de Cirugeda está entre la arquitectura de reciclaje, estructuras desmontables, lógicas de ocupación y apropiación del espacio público y participación ciudadana. Reclama la revisión urgente de los órdenes que rigen la planificación de la ciudad, a través de la elaboración de protocolos de gestión y construcción accesibles para cualquier ciudadano.

Su proyecto Recetas Urbanas ha movilizado a los ciudadanos a reciclar contenedores-viviendas para ser convertidos en multitud de espacios auto-construidos y auto-gestionados distribuidos por todo el territorio español. Promueve así la creación de arquitecturas colectivas.

Tal y como cuenta el galardonado Shigeru Ban, históricamente la arquitectura trabajaba para los privilegiados con dinero que contrataban a los arquitectos para visualizar su poder con una arquitectura monumental. Es desde hace unas décadas cuando afortunadamente un tipo de arquitectura como la sostenible empieza a trabajar para la sociedad.

 

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