La eficiencia energética también es cosa de casa

No basta con que el ser humano trate con respeto al Medio Ambiente: su casa también ha de hacerlo. Uno de los grandes retos del siglo XXI es que las viviendas se ajusten a los principios de eficiencia energética. Se convertirán de este modo en “edificios de energía casi nula”.

El 40% del consumo total de energía en la Unión Europea (UE) corresponde a los edificios. Salvo excepciones como España, país en el que la construcción de nuevas viviendas está prácticamente estancada, el sector inmobiliario se encuentra en fase de expansión. Esto, inevitablemente, hará aumentar el consumo de energía.

El primer paso

Con el objeto de reducir esta dependencia energética y las emisiones de gases de efecto invernadero, la UE ha fijado un calendario de actuación. En España, por ejemplo, el 1 de enero de 2013 entrará en vigor el Real Decreto de Eficiencia Energética de Edificios Existentes. Dicho texto exigirá poner a disposición de los compradores o usuarios de edificios un certificado de eficiencia energética. La letra A identificará a la categoría más eficiente y la G a la de mayor consumo.

La eficiencia energética de un edificio se define como la cantidad de energía que se necesita para satisfacer la demanda asociada al uso normal del edificio. Incluye la energía consumida en calefacción, refrigeración, ventilación, calentamiento del agua e iluminación.

Un largo camino

Y si la normativa anterior afectará a los edificios ya existentes, a finales de 2020 todos los edificios de nueva construcción tendrán que ajustarse al concepto de Edificio de Energía casi Nula (EECN). La obligación se adelantará dos años en el caso de edificaciones públicas. Todas estas exigencias responden a la Directiva 2010/31.

Hace unos días tuvo lugar en Madrid el I Congreso EECN. En él se explicó que la cantidad casi nula de energía a la que hacemos referencia deberá estar cubierta, en muy amplia medida, por energía procedente de fuentes renovables.

Nada de esto es nuevo. En noviembre de 2008 nació E2BA o, lo que es lo mismo, la Asociación Europea de Edificios Energéticamente Eficientes. Se trata de una iniciativa del sector industrial europeo que persigue reducir drásticamente los consumos de energía y las emisiones de CO2, tanto en la rehabilitación de edificios como en la nueva edificación europea.

Uno de los ponentes del citado congreso, José María Campos, aseguraba en una reciente entrevista que el sector de la construcción “está abocado a un cambio de modelo, no sólo en Europa sino en todo el mundo”. Según explica Campos, en 2050 el planeta deberá estar basado en la eficiencia. Para entonces, los edificios “deberán ser flexibles y tremendamente eficientes, tanto en sus consumos de agua y energía, como en el uso de recursos.

Puede que todo esto sea, además, una excelente noticia para un colectivo deprimido en España. Paloma Sobrini, ex decana del Colegio de Arquitectos de Madrid, asegura que el futuro de la profesión está “en la arquitectura sostenible y en la rehabilitación”.