La contaminación lumínica y sus efectos

¿Cuánto tiempo hace que no ves las estrellas? Probablemente mucho si vives en Madrid. Ver las estrellas en la capital española y en otras grandes ciudades, se ha convertido en una misión imposible. El motivo: el uso excesivo, irresponsable e incorrecto, ya sea público o privado, de la energía eléctrica en exteriores.

Esta nueva y poco conocida agresión medioambiental se denomina “Contaminación lumínica”. Este tipo de polución no solo supone un peligro para el medio ambiente y la biodiversidad, sino que también conlleva un derroche económico y energético, que en tiempos de crisis no hay que obviar.

La consecuencia más evidente de este tipo de contaminación es que reduce la visibilidad del cielo nocturno, lo que nos impide ver las estrellas o cualquier otro astro. Por ejemplo, en el caso concreto de Madrid, el resplandor luminoso se eleva 20 km por encima de la ciudad. Toda esta iluminación que se escapa hacia el cielo y que no se aprovecha cuesta una fortuna. Y no hay que olvidar que no solo se despilfarra dinero, sino que también tiramos energía.

El gasto en alumbrado público supone al año unos 5,2 teravatios/hora, unos 450 millones de euros, según un estudio realizado en 2009 por astrofísicos de la Universidad Complutense de Madrid. El incremento anual de este tipo de gasto crece mucho más rápido que la población. Desde 1990 se ha duplicado, hasta llegar a unos 116 kilovatios/hora por año y habitante. Muy lejos de los 91 y 43 de Francia y Alemania, respectivamente.
Según esta cifra, ninguna provincia española cumple el objetivo de alcanzar los 75 kilovatios por año y habitante, marcado por el Gobierno en el Plan de Eficiencia Energética 2004-2012.

Alteraciones en el sueño

Otra consecuencia menos evidente, pero no menos importante, de la contaminación lumínica es que, altera y daña el ciclo de los ecosistemas nocturnos y de los comportamientos animales o ciclos vitales, como puede ser el sueño. ¿Has probado alguna vez a dormir con la persiana subida? Quizás no pegues ojo en toda la noche, porque en algunos casos habrá tanta luz dentro de tu habitación procedente del exterior, que hasta podrías leer un libro.

Durante todos estos años han ido naciendo distintos movimientos de denuncia que han aportado excelentes resultados en la reducción de la contaminación lumínica. Cabe destacar la “Declaración sobre la defensa  del cielo nocturno y el derecho a la luz de las estrellas”  donde se recordó la importancia que la visión de la luz de las estrellas ha significado en la historia de la Humanidad. En su articulado se defienden: el derecho a observar las estrellas y al cielo nocturno.

Según la Declaración Universal de los Derechos de las Generaciones Futuras de la UNESCO: “las personas de las generaciones futuras tienen derecho a una tierra indemne y no contaminada, incluyendo el derecho a un cielo puro”. Por tanto, es de vital importancia tomar conciencia de que la contaminación lumínica supone una nueva forma de agresión medioambiental que hay que combatir.