Es la pobreza

Estos días somos testigos de una de las medidas más injustas e inoperantes que se han puesto en marcha en nuestro país bajo la excusa de la crisis económica. Me refiero a la reforma sanitaria, medida que rompe con el principio de atención universal de la sanidad y deja sin atención a más de ciento cincuenta mil personas que actualmente no tiene regularizada su presencia legal en España.

Quizás no nos acordemos, sobre todo las más jóvenes generaciones, pero aquí ya se vivió hace mucho tiempo una situación en que el derecho a la salud no era tal, sino más bien un servicio ligado a nuestra situación laboral o, incluso, dejado en virtud de la actuación de las instituciones de caridad. Así, aunque no nos acordemos, sólo tenemos que fijar nuestra atención en entornos no tan lejanos para ver la realidad a la que parece que la crisis y las medidas nos abocan.

Durante las primeras semanas de este año, los medios de comunicación indios se hicieron eco de una noticia que es, cuando menos, desconcertante: la lepra había vuelto al país. Pese a que el Gobierno de la India había declarado esta enfermedad como “erradicada” en el año 2005, la prensa y televisión nacionales mostraron diariamente nuevos casos detectados de esta enfermedad bíblica.

Sin embargo, como muchos aspectos que publican los medios, se trata de una verdad a medias. En realidad la lepra nunca se ha ido, pues quedan pequeñas bolsas de infección endémicas que escapan a las estadísticas oficiales y deben ser tratadas. Como ya se comentó a través de la web de la Fundación Melior, la lepra, si es cogida a tiempo, no solamente puede ser tratada y curada totalmente, sino que además es posible evitar todos los problemas asociados que conlleva, como las discapacidades y la estigmatización social.

En las Jornadas “El Derecho a la Salud, la lucha contra las Enfermedades Olvidadas”, organizadas por la ONGD Sonrisas de Bombay y llevadas a cabo los días 27 y 28 de marzo del presente año en Barcelona, éstas y otras cuestiones fueron debatidas y analizadas por expertos/as vinculados a ONGDs que luchan contra este tipo de enfermedad. Entre las principales cuestiones planteadas, destacar las diferentes formas o vertientes en las que nos podemos acercar a este tipo de dolencia, no sólo desde el punto de la salud pública, sino también desde todos aquellos enfoques vinculados a ella y relacionados con la atención educativa, psíquica y social de las personas afectadas por la enfermedad, incluyendo a sus familias. Esto nos muestra, de nuevo, la necesaria relación existente, en todo programa de desarrollo, entre la educación y la salud.

Tampoco podemos olvidar el contraste que supone que una enfermedad como la lepra se dé, aunque de manera ciertamente mínima, en países como la India, el cual se encuentra en los primeros puestos del ranking mundial de producción de medicamentos genéricos. Es importante subrayar aquí el adjetivo de genérico, pues los tratamientos que se usan actualmente en la lucha contra la lepra son muy antiguos, y por tanto baratos, por cuanto la población objetivo es pequeña y no interesa a las grandes empresas multinacionales su investigación, desarrollo y producción. Existen otros tratamientos mucho más avanzados y seguros, pero son caros y aunque el derecho al acceso a los medicamentos está contemplado dentro del Derecho a la Salud como Derecho Humano Universal, se da una gran contradicción entre el actual sistema mundial de producción de medicamentos, bajo el control de grandes compañías privadas que buscan beneficios, y las necesidades que estos cubren, públicas y universales. Por otro lado, en nuestra actual sociedad globalizada, parece que las enfermedades no solamente deban tener mercado para ser atendidas, sino que además deben resultar atractivas para la ciudadanía occidental y sus Gobiernos.

Así, nos encontramos con males como la Enfermedad del Sueño, la Leishmaniasis o la Enfermedad de Chagas cuyo tratamiento muchas de las veces no sólo se ve dificultado por esta falta de mercado y de interés, sino también por desarrollarse en contextos muy complicados (conflictos sociales, guerras o zonas inaccesibles y aisladas) y presentarse en compañías de otras dolencias que dificultan su detección, tratamiento y curación.

Finalmente, no hay que olvidar que la lepra sigue existiendo en España. Aquí se encuentra la única leprosería en funcionamiento de Europa, donde cada año se tratan entre 10 y 25 casos, vinculados principalmente al hecho migratorio que existe en nuestro país, lo que vuelve a poner sobre la mesa la vinculación de esta enfermedad con las situaciones de pobreza de la que provienen y en la que viven muchas personas de origen inmigrado. Un acercamiento a la misma desde un punto holístico donde médicos/as, enfermeros/as, educadores/as y trabajadores/as sociales trabajen juntos, es necesario.

Así, cuando los periódicos de cualquier ciudad de la India, como Bombay, señalan la vuelta de la lepra, una enfermedad que nunca les abandonó, se olvidan del gran mal vinculado a la misma, la pobreza en la que vive la población que la sufre y la cual es la verdadera olvidada, una pobreza que no conoce límites ni fronteras y que se asienta también aquí entre nosotros.

 

José A. Mansilla
Responsable del Departamento de Proyectos de Sonrisas de Bombay