El misterio de la felicidad

¿Qué es la felicidad? ¿Está al alcance de cualquiera? ¿Existen distintas versiones? Tratando de dar respuesta a estos interrogantes acaba de celebrarse en Madrid el II Congreso Internacional de sobre la Felicidad.

Las personas somos capaces de sintetizar hasta 50.000 pensamientos negativos al día. Lo decía hace unos días en una entrevista el doctor Adalberto Pacheco, que acaba de publicar junto con su colega Begoña Carbelo la obra El arte de concienciarte. Impulsa tu vida. Para más inri, el especialista añadía que se nos da mejor ser infelices.

Pero, ¿qué es en realidad ser feliz? Quizá ése sea el gran problema: alcanzar algo que, para empezar, es complicadísimo de definir. Entre otros motivos para tratar de dar respuestas a este interrogante se acaba de celebrar en Madrid el II Congreso Internacional sobre la Felicidad. Organizaba, como en su primera edición, el Instituto Coca-Cola de la Felicidad, y lo dirigía el divulgador científico Eduardo Punset. Pasaron por allí todo tipo de personajes, desde el monje budista Matthieu Ricard a la monja de clausura sor Lucía Caram.

En busca de una definición

“La felicidad es un misterio. Y los misterios se desvelan, no se descubren. Por tanto tenemos que ponernos en unas condiciones adecuadas para que la felicidad se desvele ante nosotros”, advirtió durante su intervención Mario Alonso Puig, científico de la Universidad de Harvard.

He aquí un primer apunte (haremos tres en total): la cosa parece cuestión de actitud. Al menos, hemos de allanarle el terreno para que pueda hacerse presente. Si la felicidad fuera un bello jardín, y quisiéramos “vivir en ese jardín, somos nosotros los que tenemos que plantar las flores”, metaforizó el fundador de la ONG Sonrisas de Bombay, Jaume Sanllorente

En segundo lugar, un factor verdaderamente clave. Quizá el más importante. La felicidad como fuente de salud. Alonso Puig, de Harvard, apuntó a los asistentes: “La desesperanza, la ira o el miedo afectan al aparato circulatorio”, y, por el contrario “la alegría protege el sistema cardiovascular”. No fue el único. El catedrático de Psicología Carmelo Vázquez, presidente de la International Positive Psychology Association, sentenció: “Las emociones tienen un papel importante en la salud y hay indicadores ligados incluso a la mortalidad”.

¿Lo mejor de todo? En el congreso quedó más que demostrado que existe una felicidad a medida para cada ser humano. Aunque parece que todas las versiones tienen algo en común. Para el monje budista “ampliar el amor altruista es el camino de la felicidad”. Explicó que el altruismo es “tener más consideración por los otros”. Mientras, la monja de clausura aseguró que su felicidad “es estar expropiada para la vida pública”. Las versiones no parecen tan distintas.

La madre de la idea

Margarita Álvarez, hoy directora de Marketing de la compañía de Recursos Humanos Adecco, creó el Instituto de la Felicidad. “Mi objetivo desde el principio fue que el Congreso se hiciera realidad”. Gracias a su tesón consiguió la participación en octubre de 2010 del primer ministro de Bután, Jigme Yoser Thinley, cuyo país mide cada año la Felicidad Interior Bruta. “Era la primera vez que se establecían relaciones diplomáticas entre Bután y España”.

Álvarez hoy vive por y para demostrar que se puede ser feliz también en el trabajo. “Es impensable que seamos felices en nuestra vida si no lo somos en el trabajo. No es viable. Así que todos tenemos que elegir ser felices en el trabajo. Si no fuera feliz con lo que hago, no estaría 24 horas al día pensando en mejorar”.