“Banco malo”: ¿otro héroe para los bancos?

Desde que comenzó la crisis no han faltado las ayudas para el sistema financiero. Para muchos gobiernos y organismos internacionales rescatar a los bancos ha sido su cometido principal. ¿Por qué son tan generosos con quienes han puesto al borde del abismo a la economía mundial y en nuestro caso a la economía española? ¿Es el “banco malo” otra argucia más de los poderes públicos para salvar a los bancos?

El próximo 1 de diciembre empezará a funcionar el “banco malo”, o lo que es lo mismo, la Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración (Sareb). A tan solo unos días de esta fecha, aún son muchos los interrogantes que rodean la puesta en marcha de esta nueva institución financiera. ¿Sabemos realmente qué es el “banco malo” y  cuál es su función? Y lo más importante,  ¿a quién salvará esta vez el “banco malo: a los ciudadanos o a los bancos?

¿Por qué lo llaman banco cuando no lo es?

El banco malo, no es un banco. Es  una sociedad anónima, sin ficha bancaria, que ha creado el Gobierno para comprar todos los activos tóxicos (hipotecas, pisos embargados, viviendas no vendidas, créditos que se concedieron a personas con poca solvencia económica etc.) procedentes de entidades bancarias.

El 50% de la Sareb es capital privado, si bien los poderes públicos se reservan la dirección y gestión. Según el Ministerio de Economía se necesitan 2.200 millones de euros de capital privado antes de que acabe el año. Para atraer a dichos inversores, el Gobierno ha prometido que tributarán el 1% de sus beneficios.

¿Por qué se crea el banco malo?

Principalmente, por la imposición de la Troika comunitaria (la Comisión Europea, el Banco Central Europeo  y el Fondo Monetario Internacional). La Unión Europea (UE) le puso como condición a España que crease un “banco malo” para así poder prestarle 100.000 millones de euros, necesarios para rescatar a la banca española.

Otro de los objetivos,  es salvar y sanear a los bancos  españoles para que fluya el crédito de nuevo. En teoría, al liberarse los bancos de todos los créditos tóxicos, tendrán liquidez suficiente para poder prestar de nuevo dinero, y por lo tanto, se activará la actividad empresarial, que entre otros beneficios supondrá el descenso del paro.

¿Cómo funciona?

En una primera fase, es decir a partir del 1 de diciembre  el “banco malo” recibirá los activos tóxicos de las entidades ya rescatadas –Bankia, CatalunyaCaixa, Novagalicia Banco y Banco de Valencia- unos 45.000 millones de euros en activos.  Después de esta primera fase se podrán subir al carro del “banco malo”  otros bancos, que aunque no hayan sido intervenidos, requieran de ayudas públicas para poder recapitalizarse. Es decir,  el Gobierno le da dinero público a los bancos para que tapen sus agujeros comprando todos estos activos dudosos y  poco rentables a un precio más bajo y aunque el banco pierde en un principio, sale beneficiado, ya que se deshace del riesgo, pasándole la carga al Estado.

En total y según estimaciones del FROB (el fondo de restructuración ordenada bancaria), el “banco malo” podría llegar a gestionar más de 90.000 millones en activos.

Pero son muchas las incógnitas que se presentan respecto de esta nueva institución: si en los próximos 15 años, que es el tiempo que tiene el “banco malo” para vender los activos tóxicos, no se consiguen beneficios o no se logran vender tantos pisos: ¿nos costará algo a los españoles? Además, ¿bajará el precio de la vivienda? O quizás,  el precio no bajará tanto, para no perjudicar y hacerles competencia desleal a los “bancos sanos”, que por cierto también venden viviendas y muchos serán accionistas del “banco malo”. Y por último: ¿realmente esta es la única alternativa para reactivar nuestra maltrecha economía?